December 08, 2008

Ese sabor agridulce

Yo quiero siempre poder aprender las lecciones que hay dispersas por todo el camino como migajas, como revelaciones en diminuto. Así, es posible que aprecie hasta el más inclemente sinsabor y si he conservado algo de sensatez seré agradecida.

Hay que afilar el gusto, ese sabor agridulce es la vida misma que nos arrastra y empuja.

June 26, 2008

Fête de la Musique 2008 - Panama City

Every June 21st, over one hundred cities spread throughout the globe celebrate the gift of free live music.



Since 1982 and falling on the longest day of the year -the day of the summer solstice- French Embassies, Cultural Centers and Alliances Françaises the world over have put together a musical experience as open and diverse as you can get.

In my little city, music took over the old quarter with representations of many genres. Access for cars to the Casco Antiguo was closed to give way to waves of hurried feet, old feet, skipping feet all going in different directions, all to claim their music. On a deeper level, handing that sense of ownership to everyone who found themselves in the city was the beauty of it. No obstacle course, no artifice, no deception at the end of the road. No freaking VIP sections.

Cienfue playing, raspa'os selling


We took our three kids and naturally set up camp in front of the Rock N' Roll stage at the Teatro Nacional parking lot. We arrived in time to see Carlos Mendez, Cienfue, our good friends Carlos Ivan and Rocío (Son Azul), Maleza with guest star David Levi and the others I didn't get to see most probably because I kept looking down while trying to make sure we remained a party of 5 at all times. Ok, except the last half hour during which I kept looking down so the police officers wouldn't catch me drinking from my 'circumstantially illegal' can of beer.


Our friend David stepping in during Maleza's performance

In nearby venues, people gathered to hear everything from jazz trios to salsa bands, world music performances, Panamanian folkloric music and classical concerts. And people responded. People came and ate and drank and listened to free live music. In the midst of all the bad things happening to this poor country, this sheds a ray of light on all of us. Picks us up and takes us to the surface, at least for the time it lasts and for a short breath of fresh air.

At the end of the night there were tumbling feet, tired feet, drunken feet. Near midnight, after nearly 12 hours of music, everyone was still thirsty for more. And so, with the salsa stage closing the event in one corner, and a dance party hitting it off at the next, the Fête de la Musique came to an end for the second year in Panama. I must say I'm impressed by the seamless organization. If you missed it this year, do count the days till the next.

Lovely concert attendee

More pics here.

April 18, 2008

El día de Julia



...Entonces como hay fotos por montón de bautizo de Julia es mi deber compartir! Fue sin duda un día muy lindo, con gente muy, muy cercana a nosotros. Todo fue puro lovin', era un sentimiento como de agradeciemiento en el aire, por haber podido darle la bienvenida al mundo a esas criaturas.

Ver a Julia toda vestida de blanco, radiante, enseñando todo el tiempo su dentadura (dos mitades de dientes)... no tiene precio! Fotos aquí.

April 15, 2008

Sé que estoy falta de fe

El sábado (12 de abril de 2008) bautizamos a nuestra hija Julia en la fe Católica, igual que en su momento lo hicimos con sus dos hermanos, e igual que lo hicieron con nosotros nuestros padres.

Parte de los requisitos para poder participar en esta ceremonia son dos charlas que se dan durante la semana a padres y padrinos de las criaturas. Durante la primera de nuestras charlas, preguntaron la razón por la que estábamos ahí: fe o tradición. Creo que sólo dos personas levantamos la mano contestando que "tradición". Me sentí tranquila con mi respuesta porque, en efecto, estaba cumpliendo con una tradición que había empezado con mi primer hijo y no veo razón para haberla interrumpido con Julia (exagerando: una hora en la iglesia, un baño menos que darle y una comida para un puñado de personas no es nada al lado de una hecatombe familiar, un divorcio y múltiples infartos). Sin embargo, "tradición" no es precisamente la mejor manera de describir mi falta de fe, entonces flotaba en mi cabeza la idea que me ha seguido más de una vez al entrar a una iglesia, la de que en algún momento, por diferir en tantas cosas con mi religión, cuando menos lo espere me va a caer un rayo y, pues, hasta ahí llegó la cosa.

Qué grata sorpresa recibí, confirmando mi supervivencia una vez más, cuando un hombre jóven interrumpió el curso estableciendo con firmeza y a propósito de nada que la religión era un invento y que no había evidencia alguna de que existía Dios. Sip. En plena charla de bautizo, con sus pobres futuros compadres al lado, la esposa mirando al esposo con cara de "te lo dije". Después de soltar el aire que colectivamente retuvimos ante semejante impertinencia, los creyentes -los que sí van a la iglesia y les brota fe y cristiandad hasta por las narices- procedieron a montar una persecución religiosa, o en este caso por falta de religión, que nos desvió por completo del contenido e hizo que por lo menos uno agarrara su Biblia amenazando de pararse e irse, sonrojado de pura indignación. Fue difícil determinar la causa de tal despliegue de atorrancia y osadía, es posible que en su niñez al joven en mención nadie nunca le puso atención y ahora se veía obligado a ir a reuniones religiosas a tratar de desmantelar bruscamente las creencias que las sostienen con tal de voltear miradas hacia él, así sean de odio. El punto es que ya no importaba el peso de sus argumentos, por lógicos que pueden haber sido algunos, sino la urgencia de parte del grupo de sacar de ahí a ese ser repudiado. Las reacciones soltadas como latigazos, los ojos llenos de ira mirándole fijamente e incluso las palabras, "Pero, ¿¡¿¡qué haces aquí?!?!" no se dejaron esperar.

(Respiro profundo.)

Con respecto a la religión me veo obligada a concluir que nadie tiene la razón y que todo el mundo tiene la razón. Por un lado me es claro que hubo una falta de consideración hacia los que tenían un objetivo muy específico para dos horas de su tiempo al desviarlos de ese fin y fue una falta de respeto sugerir que los que tienen cierta creencia son unos descerebrados. Por otro lado también me es claro que, si bien es saludable practicar algún tipo de espiritualidad, no para todos funciona la imposición de una creencia diseñada rígidamente. No creo justo suponer que quien busca respuestas más contemporáneas a las grandes preguntas de la vida -a diferencia de quedar satisfecho con tener fe en algo- está equivocado. No es cuestión de enfrentar a la ciencia y a la religión, es cuestión de dejar que cada quien decida a qué información necesita aferrarse para poder intentar darle sentido a la vida. La religión, que en términos muy simples, fue el sistema político (de persecución y de corrupción y de comisión de crímenes atroces en su nombre) de hace miles de años pierde vigencia por segundo porque no ha querido alejarse de su carácter selectivo, casi elitista. A mí me condenan y rechazan quienes golpean su puño contra el pecho todos los domingos y se saben hasta la más rebuscada oración porque no voy a misa, porque no observo tradiciones a las que no le hallo sentido, porque cuando nace un hijo mío no salto a organizarle el bautizo. No abate mi espíritu, pero sí siento la discriminación, veo las cejas alzadas en señal de objeción a la manera en que llevo mi vida: alejada de la religión. ¿Por qué será que este club v.i.p. de fanáticos no puede ver más allá de las apariencias, del que si me ven o no bien trajeada los domingos o si quiero o no casarme por la iglesia? ¿Por qué la necesidad de poner su marca bien visible a todos los miembros del rebaño sin importar lo que realmente pase por sus mentes antes, incluso durante y ciertamente después de la misa dominical, o lo que sientan su alma? ¿Es que creen que todavía la religión se puede erguir imponente saliendo a controlar masas y normalizar el pensamiento de la sociedad con la advertencia de que si no te sumas terminas en el infierno? Es una ceguera obstinada la del que piensa que el infierno puede ser peor de lo que se vive a diario. Tras los bastidores de nuestra religión estamos haciendo y deshaciendo sin importar las consecuencias, al igual que un niño que, sin saber discernir para escoger lo correcto, hace mal a escondidas pero queda bien ante todos. Yo trato de hacer el bien porque creo en el amor sobre todas las cosas y si Dios es amor entonces creo fervientemente en Él. ¿Quién creen que duerme mejor en las noches?

April 07, 2008

Siempre el tiempo

Hay cosas que son evidentes desde que tenemos uso de razón, pero no es hasta que desarrollamos cierta práctica en este uso que realmente cobran un sentido profundo y abarcador. Digo esto sin ánimos de menospreciar la mente infantil, cuya agudez y tendencia hacia lo fantasioso es imprescindible conservar a través de todas las etapas humanas para poder tener un panorama más nutrido de lo que pasa a nuestro alrededor, para tomar decisiones más sabias.

Hay cosas que simplemente tienen que pasar para poder dar el siguiente paso. Entre estas, paradójicamente, la más importante es el tiempo. Siempre el tiempo. Para recordar con detenimiento aquellos momentos elegidos para conservar y saborear más tarde en la vida. Para poder ver hacia atrás y buscar referencias entre nuestras experiencias. Para repasar y descartar caminos y, finalmente, para sanar.

Pues he dejado pasar el tiempo parada en una esquina observando, corriendo y sintiendo el viento fuerte contra mi cara, dejándome arrastrar por la corriente, de todos los modos posibles. He tomado bocanadas gigantes y he estado sumergida largos ratos. He pensado, he trabajado, no he descansado. Me he parado al borde. He estirado mis brazos hacia el sol, mis piernas hacia la tierra; me he dado la vuelta y he empezado el lento camino de regreso. He estado acumulando equipaje físico y emocional, tratando de filtrar la chatarra que se cuela desde todas las direcciones y creo que ahora puedo empezar a soltar lentamente el vapor y bajar revoluciones. Visto desde la distancia, todo ha sido como un caldo cocinándose por horas. Recogiendo sabores y aromas de lo que le roce, de lo que le penetre y de lo que se sumerja en él. Algo que alimenta y se alimenta y que no se puede apurar. Ha sido necesario.

A pesar de la sensación de remolinos me siento depurada. He llegado a un lugar más sereno del mar, a una isla desierta donde abastecerme tranquilamente. Después de la locura, las largas noches en vela, el cansancio y la confusión, he tocado tierra y el momento se siente como cristalizado en el tiempo, inmortalizado. Rebozo con tanto ímpetu y anticipación y me siento lista. No sé para qué, pero lista.

December 11, 2007

Hace 3 años...

Diego nació un 11 de diciembre, apenas un par de horas después de haber empezado el día.

No me acuerdo a qué edad le salieron los dientes o dijo su primera palabra... pero me acuerdo bien que justo al nacer lo pusieron muy cerca mío para presentarnos formalmente, él todavía pegando gritos, y apenas le dije unas cuántas palabras, algunas que había estado practicando por unos nueve meses, se calmó y todo en el cuarto fue silencio.

Si mal no recuerdo esa fue la primera y última vez que hubo silencio en el mismo cuarto en el que estaba Diego...


November 17, 2007

Preparación para una noche larga


El viernes tuvimos el placer de tener en la casa, después de demasiado tiempo de no vernos, a nuestras amigas Alina y Deborah y a una regular, nuestra comadre Anna. Fue una reunión social-musical si se quiere. Celebrábamos el hecho de poder echar una buena conversa entre amigas (debo delatar la presencia de un infiltrado amistoso cuyo nombre me reservo -a ver si reconocen su brazo o su pierna en algunas de las fotos) y dábamos inicio formal al calentamiento de motores para la noche del próximo 27, durante la cual escucharemos desde las profundidades de un mar de gente a Gustavo Cerati, Charlie Alberti y Zeta Bosio tocar juntos después del paréntesis de diez años y otra vez como Soda Stereo.

Sólo se podía poner Soda y tomar soda... mentira, hice sangría. DJ Anna se encargó de llenar el espacio de unas cuatro horas de los temas de Soda de antaño, de cuando mis hermanos me enseñaron Persiana Americana en guitarra (ya no me acuerdo de las notas), escuchamos cosas más recientes, temas a los que ya se le empezaba a escapar hacia la superficie el toque Cerati (ese que salió a flote para salvar a los que nos quedamos medio náufragos después de que se hundiera el barco). Hubo tanda de complacencias y dedicaciones y coros y tonos para todos los gustos, humores y caprichos musicales. Cerramos la maratón viendo buena parte del "Ultimo Concierto" (antes del último de verdad).

Chicas, la compañía fue exquisita (sin mencionar el menú!). Va un agradeciemiento total por lo bien que la pasamos. Fotos aquí.

November 06, 2007

Pic of the day

Julia Zevallos Earle - 2 months 6 days


More pics here!

October 25, 2007

Mamá y niños contra el mundo!

El domingo decidí aprovechar el solazo, que no es garantía de que no va a caer un chaparrón, pero que definitivamente invitaba a salir de la casa, para dar una vuelta con los niños. El plan era llevar a Pablo a algún rincón del Causeway para que se diera gusto montando skate, a Diego ponerlo a patear balón conmigo un rato y a Julia parquearla bajo algún árbol y cruzar los dedos para que no le cayera caca de pájaro encima (jajajaa mentira). Para meterle un toque environmentally friendly a la salida, los llevé primero a Punta Culebra, donde está el Centro de Exhibiciones Marinas del Instituto Smithsonian, visita que siempre es del total agrado de grandes y chicos en mi familia.




Al final no tuvimos mucho tiempo para hacer el resto de las actividades planificadas, pero fue lo suficiente para saciar la sed de skate de Pablo mientras Diego y yo comíamos burundangas. Álbum de fotos completo aquí!!

October 24, 2007

Y ¿dónde está mi tajada de "desarrollo"?

Recientemente leí un artículo que trataba brevemente el tema de la Responsabilidad Social Empresarial en Centroamérica y entre sus primeras líneas encontré una idea lógica y hasta obvia, pero increíblemente difícil de aplicar a este paisito tropical. Decía que las empresas, principales indicadores de la competitividad de un país en muchos sentidos, deben ser rentables no sólo para sobrevivir sino para estar en capacidad de establecer nexos tangibles y perdurables con la sociedad en la que operan para que esta prospere, pero más importante, para ayudar a asegurar su desarrollo. Ahh.... el bendito desarrollo. Si la cantidad de desarrollo de este país fuera directamente proporcional a la cantidad de veces que se menciona esta palabra. Si tan sólo... Pero como muchas otras cosas que se ven a diario, que van en sentido contrario a toda lógica, parace que es al revés.

Los nexos, decía el artículo, entre estas empresas rentables y una sociedad próspera, definen en gran medida cuánto ésta puede progresar y cuántas oportunidades pueden surgir para impulsar y no detener, o en ciertos casos invertir el desarrollo. Francamente escribir estas líneas me llena de tristeza y frustración cuando pienso en lo que está pasando en Panamá y cómo todo un país está dejando que pase frente a sus ojos. Como sociedad muchas veces somos egoístas, avaros, codiciosos y finalmente deshonestos hasta con nosotros mismos porque no es posible que se tenga en las manos planos para erigir todo tipo de estructuras monstruosas disfrazadas de grandes proezas arquitectónicas pero inconsistentes con la realidad de nuestro paisaje, a la vista signos contundentes que alertan sobre una catástrofe inminente pero disimulados con mercadeo barato, todo un paquete de información sobre el tema al alcance y no pensar que nada de eso nos va afectar negativamente. Tal vez al final de cuentas lo que más somos es ingenuos.

No he viajado tanto como me hubiese gustado, pero sí lo suficiente como para haber aprendido que en otros lugares, tanto de este lado del charco como del otro, hay un elemento que ha tenido una presencia ineludible dentro de la construcción de las ciudades o más bien de las sociedades: la sostenibilidad, la capacidad de beneficiar de manera genuina no solo a quienes viven en el presente sino a quienes ocuparán nuestros puestos en el futuro. Eso lo pensé la primera vez que viajé como adulto jóven y vi las diferencias físicas y aquellas que sobresalen entre nuestra actitud y la que se percibe en otros lugares del planeta. Un ejemplo es el principio de la Responsabilidad Social Empresarial, que más que un título atractivo que colgar en las paredes de las oficinas, es una cuestión de actitud y hasta de crianza. Los niños que ven que sus padres trabajan y funcionan sólo para beneficiar a la economía familiar y no para aportar a la sociedad en la que viven son criados con la idea de que lo importante en la vida es tu propio bienestar por encima del de los demás y por encima de cualquier consecuencia que la búsqueda de esto tenga para quienes nos rodean. Tal vez por eso me asomo por la ventana de mi apartamento y veo cómo mes tras mes me han ido tapando la vista que tuve otrora, edificios colosales puestos ahí por gente a quién no le importa que ahora habrá más contaminación en el aire y en el agua y menos árboles; más residentes en la misma área contribuyendo al volumen de aguas servidas; un tránsito vehicular que las calles de la ciudad, pobremente planificadas, ni remotamente soportan y un soberano caos por donde se mire. Me cuesta creer que en todos los años que llevo consciente de las diferencias entre Panamá y lugares en los que se aprecian la naturaleza, las edificaciones con valor histórico y cultural y otras riquezas -que abundaban aquí, ahora no tanto- no se haya modificado nuestro rumbo. Todo lo contrario, hemos puesto el pie en el acelerador y vamos a toda máquina embistiendo de frente al principio de la sostenibilidad y a la planificación lógica y minuciosa de los espacios en los que vivimos.

Este monstruo es difícil de combatir, anda agitando billetes frente a las narices de personas en posiciones clave con una disposición y falta de principios también claves y así va haciendo girar silenciosamente las piezas de su engranaje. Se puede encontrar algo de consuelo en el hecho de que asimismo, también de manera silenciosa y tal vez hasta imperceptible, se puede empezar a hacer una diferencia con acciones pequeñas, cosas del día a día, que si se suman pueden llegar a parársele de frente al monstruo. Esas acciones, a su vez, servirán de ejemplo a nuestros hijos y ellos aprenderán a ser responsables por su pedacito de Tierra, se les creará la consciencia de que con cada acción que tomen se enfrentan a la decisión de cavar su propia tumba o sacarse ellos mismos del hueco pues nadie más lo hará en su lugar. A pesar de los muchos matices y manifestaciones de este problema la solución no necesariamente requiere el análisis o intervención de físicos nucleares, tal vez sea cuestión de abrir los ojos y remar todos en la misma dirección.